Punto panorámico
La utopía que partió el mundo en dos


En la teoría marxista, el comunismo plantea una transformación de los países industriales en sociedades más equitativas. Sin embargo, en la práctica, las diferentes condiciones en las que se generaron las revoluciones, las luchas de poder, la falta de libertad y el peso de la Guerra Fría terminaron por hundir y deformar la idea original de la lucha de clases. A lo largo del siglo XX, el sistema giró en torno de la primera experiencia en Rusia, aunque hubo muchas diferencias y roces con el comunismo chino, europeo y latinoamericano. Aquí, un breve mapeo de la historia del comunismo en Rusia, Alemania Oriental, China y Cuba, bajo la lupa de un especialista en política internacional.



C ontrariamente a lo que pensaba el ideólogo del comunismo Karl Marx, la primera revolución no se produjo en Gran Bretaña sino en Rusia. El imperio británico reunía las condiciones propicias para que se llevara a cabo el ascenso del proletariado al

poder, dado que era la nación más industrializada del siglo XIX, y además tenía como consecuencia una gran cantidad de obreros con conciencia de clase que generaban la plusvalía burguesa.

En cambio, Rusia era una sociedad semifeudal, rural, sin proletarios y con campesinos. Por eso, las características de la Revolución de octubre de 1917 encabezada por Lenin y Trotsky fueron diferentes de las esperadas por los teóricos del comunismo.

Rusia se hallaba inmersa dentro de una contienda bélica imperialista, la Primera Guerra Mundial, de la que se retiró para transformarse en la Unión Soviética (URSS). El gobierno de Lenin impuso un sistema de expropiaciones forzosas de los terratenientes para que la propiedad privada fuese administrada exclusivamente por el Estado.

A pesar de haber asesinado a los nobles y perseguido a los burgueses, creó cooperativas agrarias, multiplicó los medios de producción y sentó las bases para el debate, tendientes a perfeccionar el comunismo mundial; y además creó el Komintern, una especie de Partido Comunista mundial centralizado en Moscú.

Luego de la muerte de Lenin en 1924, su sucesor fue el sanguinario Stalin, que aplastó a los opositores. Además, estableció una autocracia que distaba de los principios comunistas, dado que la reivindicación del proletariado no estaba entre sus prioridades, sino el establecimiento de un aparato de terror y control, que llevó a realizar purgas incluso entre los más fieles miembros del Komintern.

Según escribió Tito, el líder comunista yugoslavo, a Stalin no le interesaba apoyar a los republicanos en la Guerra Civil Española, ni tampoco la expansión del comunismo, dado que envió agentes soviéticos no para que pelearan contra Franco, sino para que delataran y fusilaran a comunistas y socialistas cercanos a Trotsky y detractores del gobierno de Moscú.

Además, poco antes y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Stalin indujo a una industrialización forzada, sobre todo en el área militar, que incluyó la explotación de los obreros, ya que la URSS estaba encaminada a convertirse en una superpotencia.

Pero luego de la victoria de los países aliados –incluyendo a la URSS– sobre el nazismo alemán, comenzó una etapa en la que el comunismo logró tomar el poder en Europa Oriental, ante el avance del ejército soviético sobre el territorio que antes había conquistado la Alemania de Adolf Hitler.

Aunque con la muerte de Stalin sobrevino la época del deshielo, en la que su sucesor Nikita Kruschev se deshizo del culto a la personalidad estalinista y del sistema de persecuciones instaurado por el líder fallecido. Si bien intentó una coexistencia pacífica con Occidente, durante su presidencia sucedió la crisis de los misiles instalados en Cuba, a pocos kilómetros de Miami.
La Guerra Fría con el bloque capitalista liderado por los Estados Unidos continuó hasta que en 1985, con las políticas de Glasnost (apertura) y Perestroika (reforma) aplicadas por el régimen de Mijail Gorvachov, el rumbo económico y político comenzó a virar hacia un socialismo de mercado al estilo de una socialdemocracia europea.

Debido a esta apertura –que se sumó a la crisis económica que se había gestado principalmente por el peso de la carrera armamentística entre las dos superpotencias, la derrota en la guerra de Afganistán y la caída simbólica del Muro de Berlín– se produjo el hundimiento de la URSS.

Comunismo en Alemania Oriental

En 1949, se creó la República Democrática Alemana bajo la órbita rusa. Con los tanques soviéticos presentes en su territorio, el gobierno de Alemania Oriental pudo sofocar a los disidentes.

El Muro de Berlín fue el mayor símbolo de la Guerra Fría. Su construcción por las autoridades de Alemania Oriental tuvo un doble propósito: evitar que los alemanes del Este escaparan del comunismo y que unos 50 mil trabajadores que vivían en el sector occidental de Berlín, que pertenecía a la República Federal Alemana, se aprovecharan de los subsidios que el Estado comunista aplicaba a varios bienes de consumo.

Además, Alemania Oriental intentó evitar la fuga de cerebros, ya que el sueldo de un profesional no distaba mucho del de un obrero poco capacitado.

En la década del 80, la economía experimentó mejoras. En 1969, solo el 14 por ciento de los hogares tenía su propio automóvil, mientras que en 1988, esta cifra ascendió hasta el 55 por ciento.

La vigilancia de los servicios secretos STASI y la caída del Muro de Berlín se pueden apreciar en películas como La vida de los otros y Goodbye Lenin, dos muy buenos retratos de época.

Comunismo en China

A diferencia de los países comunistas europeos, el régimen chino dirigido por Mao Tse Tung desde 1949 mantuvo una ruptura con Moscú, sobre todo desde la muerte de Stalin.

La reivindicación del estalinismo y las constantes críticas de Mao hacia la Unión Soviética acerca de que se había apartado de la senda natural del comunismo para transformarse en un “Estado socialfascista” incrementaron el distanciamiento y la desconfianza entre las dos potencias exportadoras de la ideología.

Dos importantes reformas adoptó Mao durante su presidencia: la primera fue el Gran Salto Adelante, que consistió en aplicar la industrialización de este país rural. Pero la implementación ineficiente y los desastres naturales y climáticos terminaron por provocar una hambruna que aumentó el descrédito de Mao.

La segunda fue la llamada Revolución Cultural, que limitó la actividad de los intelectuales y artistas, y persiguió, entre otros, a los autores que mediante obras ficcionales históricas criticaban al régimen de manera velada. Como en toda persecución política, los abusos fueron los que dominaron la escena.

La combativa esposa de Mao, Jiang Qing, fue una de las impulsoras de la Revolución Cultural, y además, junto algunos mandos del ejército, logró volver a posicionar al viejo líder. Pero luego de la muerte de Mao en 1976, fue encarcelada hasta su muerte en 1991.

El sucesor fue Deng Xiaoping, que implementó una apertura de mercado, por medio de la cuál China crecería a un 10 por ciento anual durante 30 años y se convertiría en una de las mayores potencias emergentes, pero sin libertad política y con la producción industrial basada en la mano de obra barata.

Comunismo en Cuba

Los comienzos del gobierno de Fidel Castro fueron diferentes del resto de los gobiernos comunistas europeos. Castro no fue apoyado por Moscú hasta 1961, dos años después de haber tomado el poder, ante los roces crecientes que venía manifestando con los Estados Unidos.

La Ley de Reforma Agraria y las expropiaciones de empresas norteamericanas provocaron que Washington le impusiera a Cuba un bloqueo que persiste hasta el día de hoy, y que no ha provocado la caída del comunismo sino un padecimiento de la población y un fortalecimiento del gobierno de los hermanos Castro.

La economía fue fluctuante incluso durante la etapa de apoyo soviético. En Cuba estuvo a punto de iniciarse una guerra nuclear cuando la URSS estableció una base con capacidad de lanzamiento de misiles atómicos contra los Estados Unidos para defender la isla. Pero luego de una conversación entre Kennedy y Kruschev, a espaldas de Castro, el líder soviético retiró los misiles, mientras que el presidente norteamericano evitó invadir Cuba.

De los cuatro comunismos que marcaron el siglo pasado, el que todavía persiste es el cubano, aunque actualmente se están realizando reformas que habilitan cada vez más la propiedad privada.

“El motor de la historia es la lucha de clases” Karl Marx

Por Maximiliano Sbarbi Osuna


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios