Estados Unidos, Hawaii - Four Seasons Resort Hualalai at Historic Ka´upulehu
En el ojo del Pacífico

Millones de turistas de todas partes del mundo se acercan a las islas de Hawaii en busca de aventura, amor y/o descanso. Un cóctel de belleza paisajística, notas de ukelele y sentidos sublimados altamente recomendable.



R ojas, verdes, amarillas, naranjas, estampadas y rabiosas… Cien por ciento veraniegas, las excéntricas camisas floreadas manga corta que Frank Sinatra, Elvis Presley y John Wayne, entre muchos otros, popularizaran en los años 50 están a la orden del día aquí
en Big Island. Las palmeras se mecen suavemente, la arena es blanca; el agua, turquesa; la roca es volcánica. Los cuatro elementos de este paraíso ubicado sobre la costa de Kona Kailua, al sudoeste de la isla, se alienan en un postal que sublima los sentidos. Todos. Son las once de la mañana y una decena de surfistas están a la caza de las olas tubulares mejor cotizadas del planeta.  
El cine y la televisión han sabido retratar ampliamente las delicias de estas islas. Punto límite (Point Break, 1991) o la exitosa serie Lost han contribuido a engrosar el número de turistas que aterrizan todos los años en la inmensidad del Pacífico. Son cinco horas de vuelo desde California o siete desde Japón.  

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Es el destino número uno entre los amantes de los deportes marinos y los fundamentalistas del turismo de playa, un archipiélago de 18 islas de origen volcánico que en 1959 fue anexado al territorio de los Estados Unidos (hecho que nativos y no tanto catalogan hoy día como un acto de piratería internacional). Unos 3.200 kilómetros de masa oceánica lo separan del continente americano. Las islas principales son ocho: Nihau, Kauai, O´ahu, Maui, Moloka´i, Lana´i, Kahoolawe y Hawai´i. Cada una de ellas atesora un encanto que la vuelve única. Por tratarse de la de mayor superficie, esta última es la que le da el nombre al estado número 50 del país del norte; aunque para evitar confusiones, también se la conoce como Big Island, ya que puede albergar dos veces el tamaño de sus vecinas.
A diferencia de O´ahu -la isla más populosa del archipiélago: 900 mil habitantes y muchos rascacielos-, en Big Island vive apenas el 12 por ciento de la población total del estado. Aquí se encuentra el hiperactivo volcán Kilauea (ver Point) y dos de las montañas más altas de la Tierra: Mauna Kea (4.205 metros sobre el nivel del mar) y Mauna Loa (4.168 metros). En Big Island está además el Four Seasons Resort Hualalai, un lugar que le hace honor a este santuario natural denominado Hawaii, y que es miembro de AAA Five Diamond y de Forbes Five Star Hotel; también, el favorito del año de la revista Leisure & Travel.
Un paraíso dentro de otro paraíso: el de la ciencia hotelera en el de la naturaleza apabullante.   Desde la playa del Four Seasons, cualquiera sea el encuadre, la vida es bella. Para los recién llegados, obviamente, hay collares de flores naturales (leis). “Aloha” se convierte en la contraseña de la felicidad, la palabra-clave pronunciada no menos de veinte veces al día tanto sea para decir “bienvenido”, “hola”, “adiós” o –dependiendo del contexto- “te quiero”.
Es famosa la suite presidencial del hotel: sofisticación puesta al servicio de la tecnología y el buen gusto. Desde su terraza de madera, el brillo del océano se filtra entre el follaje desigual de las palmeras. Brad Packer, director de relaciones públicas, señala que para el diseño general de complejo los arquitectos partieron de premisas bien claras: utilizar materiales naturales y propios de la isla, ofrecer una elegancia decontracté y mantener el espíritu aloha en cada rincón.
En total, son 243 habitaciones: algunas dan al mar, otras, a la extraordinaria cancha de golf de 18 hoyos diseñada por Jack Nicklaus, abrevadero de los mejores golfistas del mundo que en el marco del PGA Champions Tour se dan cita aquí cada año.
El gusto, amigos, está en la variedad. El hotel cuenta con seis piscinas: para grupos familiares, chapuzones, bombas y clavados; para adultos; para aficionados al snorkell y al buceo -con acuario de 4 mil especies tropicales incluido-; y para los que verdaderamente quieren sumergirse en las aguas del Pacífico: una pileta natural delimitada por rocas volcánicas y protegida del oleaje más violento. Hay además canchas de tenis, joyería de alta gama, centro cultural, boutique, fitness center; uno puede tomar un baño de inmersión preparado sobre una base de semillas y plantas nativas en el spa o puede irse de cabalgata, escalar sobre roca, tomar clases de surf, body board o subir a un helicóptero y sobrevolar el vórtice del volcán Kilauea, muestra activa e incandescente de la formación geológica.
El área gastronómica goza también de muy buena reputación; fama que comprobamos y aprobamos. Hay dos propuestas destacables: el Beach Tree, con sabores mediterráneos y recetas italianas; y el Pahu i´a, un poco más formal, con influencia asiática y sushi bar. Manjares para ser disfrutados en el mundo privado del cuarto, bajo la luz de la luna o a orillas del mar.

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Big Island no se caracteriza por sus noches agitadas. Sin embargo, aún en estas latitudes donde el resplandor del sol se impone incluso sobre la vida nocturna, se pueden pasar buenos momentos en Huggo's on the Rocks -en el downtown de Khona-, un restaurante y piano bar para disfrutar primordialmente del jazz y del blues. Al norte de la isla, en la costa Khoala, están Malolo Lounge y Blue Dragon, paradores oficiales de música surfer, ukeleles y tragos.  
Lo ideal para iniciados en Hawaii es guardarse unos días para conocer también la isla de O´ahu ( la del aeropuerto central), cuya capital es la famosísima Honolulu, madre de la no menos ponderada playa Waikiki y madre de tantos tanques de la cinematografía hollywoodenses. Se trata de territorio total de 70 kilómetros de largo por 48 de ancho donde todo está cerca. En sus orillas reposa la legendaria base militar de Pearl Harbor que en 1941 fuera bombardeada por Japón, detonante para la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. 
Aquí sí se agita la noche en Kalakaua, una avenida iluminada de antorchas con vidrieras de Dior, Prada, Gucci, Louis Vuitton y Hermès, entre otras marcas. House Without a Key, en el hotel Halekulani, es un restaurante y outdoor bar famoso por sus deliciosos Mai Tai (el trago típico de Hawaii) y sus fotográficas puestas de sol. Hay Dj´s en vivo y dance hasta el amanecer en The Box,  en el nuevo hotel Edition,que también cuenta con un restaurante muy recomendable, Morimoto. En el paseo costanero de Waikiki, visite Yardhouse, bar surfer por excelencia, buena música y rica cerveza.
Deténganse un momento en estas islas donde uno puede sentirse verdaderamente pequeño, como gota de agua en el océano, en la plenitud del tiempo y el espacio. Deténganse en este suelo todavía burbujeante para sentir bajo la planta del pie cómo ruge el Pacífico salvaje. Vale la pena.

Por Lorena Blázquez. Fotos: gentileza Four Seasons Resort Hulalai at Historic Ka´upulehu.

GPS
Dirección: 72-100 Ka'upulehu Drive, Kailua-Kona, Hawaii
Distancias: a 24 km del downtown de Kailua-Kona y 19 km de Waikoloa King Shops.
Cómo llegar: a la salida del aeropuerto, tomar la ruta Queen Kaahumanu hacia la izquierda y recorrer unos 15 km hasta Kaupulehu Dr y girar a la izquierda. El hotel esta a minutos.
Web: www.fourseasons.com/hualalai
E-mail: revervations.kon@fourseasons.com
Tel: 1 808 325 8000


ROOMIN Nº15

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