Brasil, Salvador de Bahía - Hotel Pestana Convento do Carmo
Magia negra

En la capital del estado de Bahía, una aventura histórica en el corazón del Pelourinho, el barrio que vio nacer a Brasil. Tras los muros que alguna vez sirvieron de cuartel para las tropas portuguesas de la colonia, un hotel articula mística y refinamiento.  



E n esta esquina del mundo quedaron retratados para siempre el espíritu atribulado de las colonias, su gloria y su sangre. Así como las erupciones geológicas forjaron montañas o planicies, la historia de las civilizaciones dejó aquí uno de los vestigios coloniales
más palpables de Sudamérica, en cuerpo y alma. El Pelourinho es un barrio pequeño y de temperamento esencialmente portuario, uno de esos puertos que enseñan los libros de Conrad o  London, con enigmáticos personajes de creencias y orígenes diversos, calles empedradas, barriles de cerveza y mujeres hermosas. Está construido en la parte alta de Salvador, pero el mar puede olerse y hasta casi tocarse desde las ventanas superiores de la península. Es una tierra de contrastes: la riqueza cultural convive con la desigualdad, el encanto con la incorrección, y entre todos componen una pintoresca pieza turística y de carácter, como La Boca, en Buenos Aires, o como Valparaíso, en Chile. Una joya única e irrepetible, valiosísima por su fiel estado de conservación colonial y reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad (1985).
En esta enorme bahía de agua azul desembarcaron los primeros expedicionarios portugueses con sus carabelas atestadas de esclavos africanos, y en la espesura de sus bosques tropicales colisionaron definitivamente las civilizaciones del “nuevo” y el “viejo” mundo. Salvador de Bahía es la síntesis de ese choque, es la primera capital del Brasil, una ciudad fundada en 1549 por el portugués Tomé de Sousa.
Sobre los adoquines del Pelourinho se blandieron las armas de la independencia, se derramó toda la miseria de la colonia, se erigió la mística, se abolió la esclavitud, se bailaron mil carnavales. Fueron los colonos portugueses del siglo XVI los autores intelectuales de este barrio de iglesias y fachadas ornamentadas; sus esclavos africanos, los autores materiales. Bahía es en la actualidad la “tierra negra” de Brasil por excelencia, el estado más afro fuera del continente africano, un lugar que exhibe con orgullo su diversidad de ritos y leyendas. Nación musical, colorida y casquivana.

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Imaginen una exclusiva cena de frutos de mar y vino blanco de Portugal; una mesa larga, candelabro y velas. Imaginen la escena en el interior de una capilla barroca del siglo XVIII: techo abovedado y altar al final de la diminuta nave rectangular. Imagínense durmiendo en la cama más ancha con la que hayan soñado, en el centro de un cuarto que alguna vez perteneció a un alma que hoy cumpliría cerca de 300 años: pisos de madera, paredes de casi un metro de espesor, techos altísimos, ventanas al jardín y al silencio monástico de las galerías…
Esto es exactamente lo que ocurre tras los muros del legendario Convento do Carmo, una construcción que la Orden Primera de Las Carmelitas inició en 1586 sobre una de las lomas del Pelourinho. A lo largo de los siglos, esta colosal edificación que incluye una iglesia, una sacristía con techos pintados en oro, dos capillas y un museo con más de 1.500 obras de arte, ha sido testigo y factor de la historia embrionaria de la nación. En 1625, por ejemplo, los holandeses firmaron aquí su rendición.
El convento es ahora una de las alternativas de hospedaje más refinadas de Bahía, un nuevo concepto de “hotel histórico” que la cadena Pestana desarrolló en 2005, cuando se comenzó con la adaptación del Convento do Carmo, entregado en concesión para la recuperación de los monumentos históricos de Salvador.
Todas las artes del hedonismo moderno están puestas al servicio del pasajero en esta obra de reciclaje fiel, que articula lujo, confort y mística. Pestana Convento do Carmo, la fortaleza que además sirviera de cuartel para las tropas portuguesas,es un refinado hotel cinco estrellas, dividido en dos grandes claustros: uno con jardín; el otro con piscina, bar y restaurante. El complejo cuenta con 79 cuartos, un excelente Spa y es miembro de The Small Leading Hotels of The World.
Estimado Humberto Eco, no nos conocemos, pero este lugar es para su imaginación.

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En las puertas del convento, literalmente, nace el Pelourinho, el barrio que en tiempos coloniales prestó sus plazas para el azote de esclavos; zona de familias ricas y vientos de rebelión. La Historia y su estatus de leyenda transformaron el lugar en la típica postal de la capital bahiana: tejados coloniales, calles adoquinadas, caserones multicolores de los siglos XVII y XVIII, arquitectura barroca (la mayor expresión barroca del continente), plazas, iglesias y más iglesias.
Este es el corazón histórico de Salvador, cuna y musa de artistas como Caetano Veloso, Gal Costa, María Betania, Gilberto Gil o el gran Jorge Amado, autor de una novela icónica en el orgullo del barrio: Doña Flor y sus dos maridos, obra que en 1976 llevaría al cine y al mundo el director Bruno Barreto, con la actuación de la bella Sonia Braga en la piel de Doña Flor y en la flor de su belleza. A metros de la iglesia donde cae rendida la adorable hembra bígama (Iglesia do Rosario dos Pretos), ahí donde se bifurca el Largo do Pelourinho, Olodum (movimiento cultural negro de ritmo samba-reggae) hizo bailar a Michael Jackson en 1995, durante la filmación del clip “They Don´t Care About As”, tema-himno que resuena hoy en las veredas, casi a modo de tributo al héroe que colocó a este barrio en los televisores del planeta.         
Así es el Pelohurinho, así es Salvador, el centro del Yoruba Candomblé (religión afro-brasileña) y del Capoeira; un pueblo de influencia africana en su música, en su cocina y en su pulso general. Una ciudad que con sus más de 350 iglesias se ganó el título de la "Roma Negra". Sociedad de espíritu marítimo -Bahía posee una costa marina de 1.150 kilómetros de extensión- y capital de los mejores carnavales del mundo. 

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Acababa de enterarse que la corona portuguesa tenía otros planes para él, y que su sucesor estaba en camino. Tomé de Sousa, fundador de San Salvador y primer gobernador general, contemplaba la bahía mientras masticaba la noticia. “¿Ves esto?”, dijo a su fiel amigo y colaborador.  “La verdad es que antes se me hacía agua a la boca cuando pensaba en volver a Portugal, pero ahora, no sé por qué, se me seca la lengua a tal punto que quiero escupir y no puedo”.
Bienvenidos a Salvador de Bahía.

Por Damián Richarte. Fotos: LatinStoock, gentileza Pestana y Tom King.

GPS
Dirección: Rua do Carmo 1, Pelourinho, Salvador (BA)
Distancias: a 27 km. del aeropuerto de Salvador y a 1,5 km. del centro histórico.
Cómo llegar: desde la Catedral Basílica ubicada en el centro histórico se debe tomar la calle Alfredo de Brita que desemboca en Ladeira Do Carmo. Esta carretera luego se une con la calle largo do Carmo y en ese punto nace Rua Do Carmo. El convento se encuentra a unos metros.
Web: www.conventodocarmo.com.br
E-mail: reservas@conventodocarmo.com.br
Tel: (+5571) 3327.8400


ROOMIN Nº15

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