H. Upmann N°2

Hay estrellas a la luz de las cámaras y hay otras que prefieren el perfil bajo. Es el caso de este H. Upmann N°2 elegante y equilibrado. Por fuera se ve igualito al mil veces más famoso Montecristo N°2, con cepo 52; 15,6 cm de largo y la misma forma puntiaguda, similar a la de un torpedo. Aunque los secretos viven en el interior: sus aromáticas hojas dan con un cigarro de fortaleza que barre un rango de suave a medio. Es de combustión lenta y muy intensa, con ceniza grisy consistente.


C omo un buen habano, está hecho totalmente a mano y es de tripa larga. Su tabaco se cosecha en la región de Vuelta Abajo, entre San Luis y Pinar del Río (Cuba), y luego se manufactura y envuelve en la la isla de José Martí.

El H. Upmann N°2 puede ser catalogado con justicia como un cigarro medio, apto para paladares no tan curtidos. Su sabor se profundiza con los años: el amante del tabaco fuerte querrá dejarlo estacionar. Se trata de “un cigarro de vieja escuela”, como algunos lo definen. A diferencia de los Cohiba, la marca H. Upmann está pisando su tercer siglo, ya que fue fundada en 1844 por el alemán Herman Upmann, un banquero tan enamorado del tabaco cubano que necesitó mudarse a La Habana para crear su propia industria. La caja muestra la firma del propio Herman, y las innumerables medallas de oro que la marca ganó ya en el siglo XIX.

En 2010, la revista especializada Cigar Aficionado incluyó al H. Upmann N°2 en el top ten del año. Y en febrero de 2011, el XIII Festival del Habano, que se celebrará en la capital cubana, homenajeará especialmente a esta firma. No es para menos. Resérvele una hora larga y sin presiones a este placer que llega desde el Caribe.


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios