Las mejores navidades del mundo
Brindis en la nieve, fiestas en la arena

It's the most beautiful time of the year”, sostiene una canción popular estadounidense. Es cierto: en casi todo el mundo, las fiestas de Navidad y Año Nuevo engalanan las ciudades y disponen los espíritus para la celebración. Es tiempo de encuentros, de balances y buenos propósitos, de regalos y también de viajes. El tránsito aéreo se intensifica; todos queremos juntarnos, “despedirnos” hasta muy pronto. Un gran plan es, después de saludar a los amigos, partir con los afectos más cercanos a celebrar en algún lugar especial, que deje un recuerdo diferente de esta Navidad, de este Año Nuevo. Y quien nunca haya brindado con la azafata, que cuelgue el primer adorno en el arbolito.



La patria de Papá Noel
Las fuentes históricas, tan rigurosamente aburridas ellas, sostienen que el mito de Santa Claus está inspirado en la vida de San Nicolás de Mira, que vivió en Turquía en el siglo III. Pero, desde hace casi doscientos años, imaginamos a un gordo bonachón que vive en el Polo Norte; más exactamente en Laponia, el área más septentrional de Finlandia, dentro del círculo polar ártico. Esta región está habitada desde hace siglos por los sami, el único pueblo originario de los países nórdicos, una etnia seminómade que se dedica a la cría de renos salvajes. Pero hay que admitir que el gran embajador turístico de Laponia es Papá Noel.
Se dice que habita cerca de Rovaniemi, una localidad de 60 mil habitantes que seduce tanto por la naturaleza virgen de los alrededores como por sus construcciones, con tres edificios del famoso arquitecto finlandés Alvar Aalto. El parque Santa Claus Village propone vivir las Fiestas como un elfo más. En diciembre el sol apenas se levanta un poco del horizonte al medio día; las luces de la noche se reflejan en la nieve omnipresente y crean un ambiente de irrealidad. Además, las chances de ver una aurora boreal son enormes.
Santa Claus Village está atravesada por la línea del círculo polar, en el paralelo 66° 32'; la foto sobre la marca es un clásico, así como el diploma que acredita haber llegado a semejante latitud. Se puede visitar la casa de Papá Noel y hasta charlar con él; también hay una oficina de correo que recibe y envía correspondencia navideña. El Santa Park invita a conocer las cuevas subterráneas donde funciona el taller de regalos de Papá Noel y a asistir a la escuela de elfos. Trineos de huskies y hasta de renos, excursiones en moto de nieve y todas las atracciones del parque invernal Arctice completan la propuesta, ideal para disfrutar con chicos.

Cuenta regresiva en Times Square
¿Habrá alguna Navidad más filmada y fotografiada que la de Nueva York? Con el Central Park nevado y el árbol gigante del Rockefeller Center, junto a la pista de patinaje sobre hielo con más rating del mundo. El 30 de noviembre, con una pomposa ceremonia que se transmite en vivo por televisión, el árbol se decora y se enciende en la Quinta Avenida y la Calle 49, para iluminar las almas neoyorquinas durante poco más de un mes. Allá todo es a lo grande: 30 mil luces LED –ecológicas–, decoran las ramas sostenidas por cinco millas de cable.
Apenas 10 cuadras más uptown, en el 767 de la misma avenida, se llega a la vidriera que nos hace a todos volver a ser chicos de golpe. No hay límite de edad para disfrutar un paseo por FAO Schwarz, la juguetería más grandiosa del mundo; al menos, no en Navidad. En 1896, sus dueños la declararon “los cuarteles generales de Santa Claus en Nueva York”. Hoy se puede vagabundear entre los pasillos por donde corrió el “pobre angelito” de Macauly Culkin, y dar un concierto sobre la gran alfombra-piano como el niño en cuerpo de adulto que encarnó Tom Hanks en su recordada Quisiera ser grande. No hay mejor metáfora que esa película para explicar lo que pasa allí dentro. FAO Schwarz abrió en 1862, y, desde entonces, vende ilusiones todo el año... pero ninguna como las de diciembre, con decoración especial, villancicos y sorpresas en cada uno de los tres enormes pisos de la tienda.
La apoteosis de la temporada llega el 31 de diciembre, cuando neoyorquinos nativos y por opción se juntan con miles y miles de turistas de todo el mundo en una marea humana que calienta la fría noche de Times Square. Allí tiene lugar la cuenta regresiva más famosa del mundo: 10 números que culminan en fuegos artificiales y besos con el más próximo. Sí, es una gran ocasión para ser besado en un escenario espectacular.

A árvore mais grande do mundo
Pero no todo festejo navideño implica nieve, frío y castañas crujientes. En América latina lo sabemos bien. Quizá convenga entregarse una vez más a la evidencia de que Río de Janeiro, la cidade maravilhosa, simplemente lo tiene todo. Todo: playas, montaña, verde, sol, noche, música, cultura, caipirinhas, buenas vistas, fervor religioso, gente bella. Y una inscripción en el Guinness por el árbol de Navidad flotante mais grande do mundo, que se levanta cada diciembre en el centro de la Lagoa Rodrigo de Freitas, en el corazón de Ipanema. Mide 85 metros de altura y su inauguración es un evento musical único, que convoca cientos de miles de personas a orillas de la laguna y es transmitido por televisión.
Río siempre fue espléndida, pero ahora está en su mejor momento. A la recuperación económica de los últimos años le sigue el honor de recibir pronto a dos magnos eventos deportivos: el Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. Por eso, además de linda, está más limpia y ordenada que nunca. Se la mire desde el Cristo Redentor o desde el Pan de Azúcar, beleza nao tem fim.
El 25 de diciembre, “O rei”, Roberto Carlos, dará un concierto gratuito en Copacabana. Y seis días   más tarde, no uno sino más de dos millones de amigos invadirán la misma arena para celebrar Reveillon, la inolvidable fiesta de Año Nuevo de los cariocas, que de fiestas algo saben. Esperarán la seguidilla de fuegos artificiales que recorre los dos kilómetros de la playa, primero a cargo de los distintos hoteles –que compiten en espectacularidad– y finalmente con el cierre de oro de los fuegos de la ciudad, que este año serán veinte toneladas, una por minuto. La gran novedad en 2011 es que las luces presentarán el logo de los Juegos Olímpicos de 2016. Estará Lula en persona, unas horas antes de transferirle la banda presidencial a la flamante primera peisedenta brasileña: Dilma Rousseff.
Ah, y para completar la Fiesta, Madonna confirmó su presencia en Copacabana, con un megashow gratuito. Felicidades. 

DÓNDE HOSPEDARSE

Laponia
El mejor lugar para quedarse es el Clarion Hotel Santa Claus. Por la puerta pasa el bus que va a la Santa Claus Village. www.hotelsantaclaus.fi

Nueva York
Para no romper el hechizo de tantas películas de Navidad, vale la pena darse el lujo del Plaza Hotel, frente al Central Park. www.theplaza.com

Río de Janeiro
Para disfrutar las fiestas en Copacabana sin preocuparse por el transporte, conviene alojarse cerca. Por ejemplo, en el lujoso Hotel Fasano, diseñado por Philip Starck en Arpoador. www.fasano.com.br

Por Marcela Basch.


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios